Las familias suelen oscilar entre discutir, vigilar, rescatar y guardar silencio. Es comprensible, pero esos ciclos pueden aumentar el agotamiento sin producir un cambio sostenido.

Elegir el momento y el tono

Habla cuando la persona esté lo más sobria y tranquila posible. Describe conductas y consecuencias específicas, expresa preocupación y evita convertir la conversación en un juicio sobre su valor como persona.

Escuchar no significa aceptar agresiones o riesgos. Puedes mantener el respeto y, al mismo tiempo, marcar límites claros.

Límites que protegen

Un límite explica lo que tú harás ante determinada situación. Debe ser concreto, realista y sostenible.

  • No proporcionar dinero que pueda utilizarse para consumir
  • No encubrir ausencias, deudas o conductas peligrosas
  • No permitir violencia dentro del hogar
  • No subir a un vehículo conducido por alguien intoxicado
  • Solicitar ayuda para ti aunque la persona aún no acepte tratamiento

Ofrecer un siguiente paso específico

En lugar de exigir una recuperación inmediata, puedes proponer una valoración, ofrecer acompañamiento y ayudar a organizar información básica. La decisión clínica requiere evaluar directamente a la persona.

Si hay una emergencia o riesgo de autolesión, no negocies ni esperes una cita: llama al 911 o acude a urgencias.

En una emergencia, actúa de inmediato.Ante dificultad para respirar, pérdida de conciencia, convulsiones, violencia o riesgo de autolesión, llama al 911 o acude a urgencias.